Autocuidado y autocomprensión durante el aislamiento por coronavirus

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En esta situación de aislamiento debido al coronavirus o COVID-19, a las personas se nos complica mucho manejarnos en la convivencia con nuestras emociones y las de los demás.

Algunas orientaciones para sobrellevar mejor esta situación de aislamiento por coronavirus

Antes que nada, es importante que sepas que lo que estás sintiendo es normal e inevitable. Es importante que asumamos también que nuestras emociones no serán las mismas que las de otras personas, porque tampoco las circunstancias de cada persona son las mismas en absoluto.

Además, a medida que vayan pasando los días, distintas emociones irán dándose paso unas a otras, ya que situaciones como ésta hacen surgir muchas y en ocasiones, intensas emociones con las que puede hacérsenos difícil convivir… incertidumbre, preocupación, miedo, angustia, tristeza, ansiedad, inestabilidad…

De manera que va a ser perfectamente normal que tengamos días mejores y días más “bajoncillos” donde la energía nos falte y nos sintamos más cansados o abatidos. Incluso puede ser normal que todos estos cambios emocionales se sucedan en un mismo día con más o menos intensidad.

No obstante, durante todo este proceso lo más importante será el modo en que vayamos respondiendo a todos estos pensamientos, emociones y sensaciones que nos van a ir “visitando”.

Trata de ir aceptando que es parte del camino, que esos sentimientos son normales y que todas las personas, cada uno en el interior de su casa, está en esto. Tal vez así el sentimiento de soledad que a veces nos viene, logre disiparse un poco.

Si bien no hay una solución única para todos/as, si hay pautas que pueden ayudarte a ir pasando estos días lo mejor posible. Paso a contarte algunas de ellas por si pueden en algún modo resultarte útiles.

  • Recuérdate el motivo. Puede ayudarte el hecho de recordarte que este esfuerzo que estamos haciendo es por cuidarnos, pero también por cuidar a los demás, y que es un esfuerzo conjunto. Que todas las personas debemos poner nuestro granito de arena para contribuir a que esto pase lo antes posible y volver a ir retomando nuestra normalidad.
  • Respeta las indicaciones de las autoridades. Como decía, cuanto menos salgamos de casa, antes terminará todo y, por tanto, antes podremos salir de casa e ir recuperando nuestra normalidad y el contacto más directo con nuestras personas queridas.
  • Emplea solo fuentes fiables de información, mejor procedentes de fuentes oficiales. No te sobre expongas a demasiada información, con ello sólo conseguirás empeorar tu estado emocional y no solucionarás nada. A veces tenemos la sensación de que si estamos más informados tenemos “más control” sobre lo que está ocurriendo. Realmente lo único sobre lo que tenemos control es sobre nuestro “trocito”, y ese es en el que debemos centrarnos, en cuidarnos emocionalmente de la mejor forma que podamos. Una o dos veces al día es suficiente para mantenerse informado/a.
  • Mantén tus rutinas de higiene. Un gesto aparentemente tan simple como una ducha y vestirse como un día cualquiera, contribuye al bienestar. Trata de no pasar el día en pijama, y de no descuidarte. Si tienes tiempo de cuidarte, aprovéchalo y proporciónate esos cuidados para los que no solías tener tiempo.
  • No descuides la actividad física. Por sencilla que ésta sea, resulta esencial para tu bienestar emocional. Busca los recursos de los que puedas disponer en casa o busca en la Red alguna rutina de ejercicios. En estos momentos hay muchas personas compartiendo recursos interesantes que te pueden servir. La actividad también nos calma y nos ayuda a descansar.
  • Trata de comer a tus horas y cuidar tu alimentación todo lo posible.
  • No descuides tus horas de sueño y, aunque te relajes un poco con los horarios, no los cambies demasiado. Estar presentes durante las horas de luz es muy importante para tu salud emocional y para el fortalecimiento de tus defensas.
  • Cuida tu casa. Tal vez te apetezca retomar ahora tareas pendientes para las que antes no tenías tiempo. O la limpieza se pueda convertir en una actividad física que te agrade en estos momentos. En todo caso, trata de cuidar el entorno en el que ahora te toca vivir, para que sea lo más confortable y agradable posible. Te lo pondrás más fácil.
  • No olvides que esto pasará, que no durará siempre, y que cada día que pasa es un día menos, pero también uno que nos acerca más al final. Ve paso a paso, y trata de centrarte en el paso/día en el que en ese momento estás. Si te concentras en tus pasos y no en el final del camino, irás avanzando y no caerás tanto en la desesperación.
  • Mantente conectado/a con tus familiares, amigos o seres queridos. Ya sea a través del teléfono, el whatsapp o video llamadas, conéctate a diario si puedes, e intenta no estar todo el tiempo hablando del “tema”, mejor aprovechar esos instantes para bromear, reír, contar anécdotas, compartir emociones, escuchar…Podemos compartir también nuestras emociones difíciles, por supuesto, eso también es beneficioso, pero intentando no estar “enredados” en ellas todo el tiempo.
  • Busca ocupaciones que te agraden, cosas que te guste ver, que te guste aprender, tareas en las que involucrarte, pequeños proyectos que le den sentido a estos días. Tal vez puedas echar mano de algunas de esas cosas que siempre deseabas hacer o aprender y para las que nunca encontrabas tiempo… tal vez puedas preparar una sorpresa para alguien, escribir ideas o mensajes que te gustaría recordarte en el futuro…
  • Asómate a tu ventana o balcón, si dispones de uno, y trata de respirar de manera lenta y profunda por unos instantes… levantando la vista mientras tratas de centrar tu atención en los detalles del exterior. Si hace sol, aprovecha para sentirlo y recibirlo en tu piel. Es fuente importante de vitamina D y mejora el estado de ánimo.
  • Puedes aprovechar para aprender alguna técnica de relajación que te pueda ayudar a regular mejor tu activación emocional y/o descansar mejor en estos días. También te vendrá muy bien en el futuro haberlas aprendido. Yo te recomendaría sobre todo la respiración abdominal, y tal vez también alguna técnica de visualización, relajación muscular o prácticas sencillas de focalización desde el Mindfulness, por ejemplo.
  • Busca ayuda de un profesional si te sientes desbordado/a. Podemos acompañarte y ayudarte a nivel individual en las dificultades que te vayan surgiendo o en aquellos aspectos que tal vez tu no veas de lo que te está ocurriendo. Estamos para eso. Pero asegúrate de que estás eligiendo un profesional de la psicología con todas las garantías, no todo el mundo que ofrece sus servicios es psicólogo o tiene la formación necesaria.

Son momentos difíciles, así que recuerda darte permiso para hacerlo “lo mejor que puedas”, más allá de eso es mucho exigirte, ¿no crees?  Y aunque constantemente estemos expuestos/as a una cascada de pautas, consejos, informaciones, recursos, otras personas llevándolo todo “aparentemente superbién” … piensa que eso son únicamente “momentos”, y que probablemente tú también tienes alguno de esos momentos.

Sin duda hay muchas pautas pueden resultar útiles en estas circunstancias, pero recuerda que, sobre todas las cosas, en momentos como este, necesitamos aflojar la exigencia constante, y tratar de ser flexibles, comprensivos y amables con nosotros mismos.

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Mostrando 2 comentarios
  • FELIX ALADREN
    Responder

    NOELIA ESPECTACULAR COMO SIEMPRE. DANDO JUSTAMENTE EN LA TECLA QUE NECESITAMOS. DE CORAZÓN GRACIAS

    • Noelia Pérez
      Responder

      Eres muy amable, Felix, me alegro si te ha resultado útil de algún modo. Un abrazo.

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